Un argumento no es una opinión. Es una estructura. Y cuando esa estructura tiene que construirse en una lengua extranjera, saber las piezas que la componen es lo que marca la diferencia entre decir «I think it’s good» y construir un argumento que un oyente pueda evaluar. Teresa Benito Marcos descompone el argumento en tres piezas: claim, warrant y evidence.
Claim: la afirmación
El claim es lo que defiendes. No es un hecho, es una postura. «Mobile phones should be banned in schools» es un claim. «Mobile phones are distracting» es un hecho (discutible, pero un hecho). El claim debe ser debatible: si nadie lo contradiría, no es un argumento, es una verdad axiomática.
Para enseñarlo en clase, Benito Marcos pide a los alumnos que transformen opiniones en claims. «I think homework is bad» → «Homework should be eliminated in secondary education». El cambio de «I think» a «should» convierte una preferencia en una proposición debatible.
Warrant: el porqué
El warrant es la razón que conecta el claim con la lógica. «Homework should be eliminated because it increases inequality between students with and without academic support at home.» El warrant explica por qué tu claim es válido. Sin warrant, el claim flota en el aire: es una afirmación gratuita.
En clase, el ejercicio es responder a «why?» después de cada claim. Si el alumno no puede responder, su claim no tiene warrant y no es un argumento completo. El warrant es lo que más cuesta a los alumnos en L2 porque requiere lenguaje más abstracto: causa, consecuencia, comparación.
Evidence: la evidencia
La evidence es el dato, el ejemplo o la fuente que sostiene el warrant. «According to a 2023 study by the OECD, students who spend more than 2 hours on homework per day show no improvement in academic performance compared to those who spend 1 hour.» La evidencia puede ser estadística, anecdótica o de autoridad, pero debe existir.
Para alumnos de ESO, la evidencia puede ser simpler: «In my school, the students who get better marks are not the ones who do more homework.» Es evidencia anecdótica, pero es una base. En Bachillerato, se puede exigir evidencia de fuentes: un artículo, un dato, un estudio.
La práctica en clase
Benito Marcos propone un ejercicio de construcción: da un claim y los alumnos, en grupos, tienen que construir el warrant y buscar la evidence. O al revés: da la evidence y los alumnos deducen el claim. Esto enseña que las tres piezas están conectadas y que un buen argumento necesita las tres.
El formato en L2
Construir esto en español ya es difícil. En inglés lo es más. Por eso Benito Marcos proporciona andamios lingüísticos: «I argue that [claim] because [warrant]. This is supported by [evidence].» Los alumnos usan esta plantilla hasta que la interiorizan. Cuando dejan de necesitarla, han aprendido a argumentar en inglés.
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