Role-plays que funcionan: la diferencia entre actuar y comunicar en inglés

Los role-plays son uno de los recursos más usados en la clase de inglés. Y también uno de los más frustrantes. Pedimos a los alumnos que «actúen» una situación y obtenemos lecturas mecánicas de un guion que han escrito previamente. No hay comunicación, hay representación.

La diferencia entre actuar y comunicar es la diferencia entre reproducir un texto y crear lenguaje. Y esa diferencia es lo que separa un role-play que funciona de uno que no aporta nada.

En Cómo conseguir que tus alumnos hablen inglés. Del Speaking al Debate en ESO y Bachillerato, Teresa Benito Marcos define el role-play comunicativo a partir de cuatro elementos. Si los cuatro están presentes, los alumnos hablan. Si falta alguno, se produce el guion mecánico.

1. Rol

El alumno no es él mismo. Es alguien distinto: un cliente, un recepcionista, un turista perdido, un periodista. El rol despersonaliza la producción: lo que diga no es «lo que yo pienso», sino «lo que este personaje diría». Esto reduce la ansiedad de exposición porque los errores ya no son propios, son del personaje.

Pero ojo: el rol tiene que ser concreto, no una etiqueta genérica. «Eres un cliente» no genera tanto lenguaje como «eres un cliente que ha comprado un teléfono que no funciona y quiere que le devuelvan el dinero». Cuanto más específico el rol, más rico el lenguaje que genera.

2. Situación

Dónde están los personajes y qué pasa a su alrededor. Una recepción de hotel, una parada de autobús, una tienda. La situación proporciona el contexto lingüístico: qué vocabulario necesitas, qué funciones comunicativas (pedir, quejarse, negociar, preguntar).

Una buena situación no es decorado, es materia prima. Si los alumnos están en un restaurante, necesitan pedir, recomendar, preguntar por ingredientes. Si están en una oficina de reclamaciones, necesitan justificar, negociar, insistir. La situación determina el lenguaje que se activará.

3. Objetivo

Qué quiere conseguir cada personaje. Sin objetivo, el role-play es una conversación sin dirección. Con objetivo, hay tensión, hay negociación, hay lenguaje funcional real.

El objetivo genera conflicto comunicativo: «necesito que me devuelvan el dinero» frente a «necesito que el cliente acepte un cupón». Ese conflicto es lo que produce lenguaje auténtico: interrupciones, reformulaciones, negociación de significado. Sin objetivo, los alumnos leen. Con objetivo, conversan.

4. Restricción

Es el elemento que casi siempre falta. Una restricción limita lo que el alumno puede hacer y lo obliga a pensar. «No puedes mencionar el precio». «Tienes que usar al menos tres expresiones de cortesía». «Solo puedes hablar durante 30 segundos cada vez».

La restricción cumple dos funciones. Primero, fuerza la creatividad lingüística: si no puedes decir algo de la forma habitual, tienes que buscar alternativas. Segundo, iguala los niveles: el alumno avanzado no puede simplemente hablar más rápido, tiene que adaptarse a la regla, igual que el resto.

Un ejemplo completo

Rol: eres un cliente que quiere devolver un producto defectuoso.
Situación: estás en la tienda donde lo compraste, hablando con el responsable.
Objetivo: conseguir que te devuelvan el dinero (no un cupón, no un cambio).
Restricción: no puedes mencionar cuánto costó el producto.

Con estos cuatro elementos, dos alumnos tienen que conversar durante 3 minutos. Y lo que producirán no será un guion: será negociación real, con reformulaciones, preguntas de comprobación, expresiones de insistencia. Lenguaje funcional en uso.

De la técnica al sistema

El role-play comunicativo es una de las muchas técnicas que Teresa Benito ordena en una progresión anual. No se trata de usar role-plays sueltos, sino de integrarlos en una secuencia que empieza con rutinas breves y termina con debates parlamentarios. El libro está gratis en Kindle del 31 de julio al 4 de agosto, momento ideal para descargarlo.

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